17 feb. 2011

Toma de posición ante la revolución en Egipto

Como feministas revolucionarias no dejamos de emocionarnos, solidarizarnos y llenarnos de alegría, convicción y fuerza al vivir en estos días el proceso revolucionario que está viviendo Egipto, donde la fuerza y la determinación colectiva han conseguido derribar a Mubarak. Han pasado 18 días en las calles, viviendo y decidiendo juntos y juntas, organizándose en el día a día, compartiendo una cotidianidad de lucha y de solidaridad, convencidos de su propio poder como pueblo que se une y que no va a aguantar más el no tomar las riendas de sus propias vidas, el ser oprimidos y precarizados por el Estado.

No dejamos tampoco de aprender y de afirmarnos en nuestra convicción revolucionaria, pues la gente sigue demostrándonos de todo lo que es capaz si se une y es justamente lo que nos demuestran, por ejemplo, las mujeres egipcias, que ya no se sienten inadecuadas sino protagonistas de esta revolución, que han estado en primera línea en todo este proceso, participando y organizando, informando al resto del mundo, gritando desde megáfonos y pancartas, controlando que nadie entre con armas a la plaza Tahrir, y tantas otras cosas, movidas por la solidaridad que vive en la base de esta revolución que se está llevando a cabo. Precisamente, una joven egipcia comentaba que "la solidaridad es lo que está haciendo que la revolución sea del pueblo y no de una cierta clase social o de un único sexo". Otro dato interesante, el que nos relata la escritora y feminista Nawal el Saadawi, de 79 años: "En Tahrir no ha habido ni un solo caso de acoso sexual a mujeres desde el pasado día 25", fecha en la que comenzaron las protestas. Sorprende positivamente, pero es que no podemos olvidar que el patriarcado está muy presente en un lugar como Egipto, que las mujeres viven una situación de opresión flagrante y que el hecho de revolucionarse en común frente a una dictadura no viene de por sí de la mano de una revolución en clave feminista. Todo dependerá de la conciencia que hayan tomado estas mujeres, del poder de su propia determinación, del poder de la libertad, de sus propias capacidades, de todo lo que tienen que aportar cuando se habla de solidaridad.

Junto al pueblo egipcio gritamos libertad, solidaridad y revolución.

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