6 feb. 2010

¡Lo conseguimos!

De la concentración de ayer muchos nos llevamos dos cosas: El "rumba la rumba la rumbam-bám" de la versión alternativa del "Ay Carmela" grabado a fuego en algún punto de infinita repetición de nuestras mentes, y la convicción de que aquello marcaba un punto decisivo en nuestra lucha, que ojala cada vez sea la de más mujeres, y que nos demostraba a cada una en la práctica que ese es sin duda el camino a seguir.
El edificio del patriarcado, de la Iglesia, del Estado y su injusticia es sólido, pero nosotras queremos ser una gota, quizá cada vez más grande, que contribuya a su desplome por una erosión permanente, decidida y concienzuda.

Agradecemos a todos los que ayer acudieron para hacerse oír en un tema tan importante y en el que no podemos dejar que sigan empujando hacia atrás los avances.

Agradecemos a todas las mujeres que corearon juntas las consignas, pero también a los hombres que nos apoyan en esta lucha; al fin y al cabo, "defender la libertad de la mujer es defender una humanidad libre" - como rezaba nuestra pancarta - y entender y compartir esa frase es un avance crucial.

Agradecemos a quien pasaba y nos dedicaba una sonrisa de apoyo y complicidad, y también al que nos dedicaba un insulto indignado, porque nos demuestra que la acción directa consigue, al menos, dañar egos podridos por valores corrosivos, y tampoco nos importa devolver un poco de la indignación que los grupos "pro-vida" y los representantes de la Iglesia y del Estado nos hacen cosechar a tantos y a tantas.

En resumen, fue una concentración muy positiva en la que dejamos clara nuestra postura ante este tema: la exigencia de la posibilidad de un aborto libre y gratuito, completamente fuera del código penal, y la reforma de muchos puntos que han retrocedido en la nueva ley. Pero también llamamos a la solidaridad internacional, a una hermandad mundial de mujeres que luchamos por los mismos intereses; recordamos a nuestras compañeras en América latina que han sido víctimas de terribles retrocesos en sus legislaciones sobre el aborto, y a quienes en Haití están sufriendo una tragedia indescriptible - por mucho que ciertos representantes de la Iglesia traten de minimizarla - y, por último, homenajeamos humildemente a las mujeres que, en un ejemplo óptimo de interés por la vida y su cuidado, se han hecho cargo de la repartición de subsistencias en el país destrozado.



¡Que esta sea la primera de tantas otras y que encontremos todas juntas la forma de seguir contrarrestando sus ataques y exigir lo que nos pertenece!

1 comentario:

  1. si que sea la primera de muchas otras!!!nos veremos en le 8 de marzo para gritar nuestros derechos!
    un abrazo

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